Desde muy pequeño, Christian enfrentó grandes desafíos en el habla, la socialización y la conciencia del peligro.
Su familia buscó respuestas durante años, sin encontrar esperanza clara. Tras su tratamiento con células madre de cordón umbilical en Panamá, Belinda, su madre, ha visto avances en su comunicación, independencia, seguridad y calidad de vida.
Ahora Christian habla dos idiomas, convive mejor con otros niños y realiza muchas actividades por sí solo.
Un testimonio sincero que busca inspirar a otras familias a no rendirse y seguir buscando opciones.
Aplique aquí para averiguar si su niño o niña es candidato para el tratamiento.